
Olvídate del pique de supermercado. Nada se compara con el sabor, frescura y autenticidad del pique hecho en casa. Tú controlas los ingredientes: sin químicos, sin azúcar escondida, solo chiles frescos, ajo, vinagre y lo que tú decidas.
Además de saber mejor, puedes ajustarlo exactamente a tu gusto. Más picante, más aromático o con ese toque especial que lo hace único. También es una forma sencilla de conectar con nuestras tradiciones y llevar a la mesa un sabor lleno de historia.
Lo mejor es que no necesitas experiencia en la cocina. Con unos pocos ingredientes y un poco de paciencia, tendrás un pique casero que impresionará a familiares y amigos. Pruébalo una vez y verás por qué se convierte en un favorito para acompañar cualquier comida.
| Ingredientes |
Procedimiento |
- 1 taza de chiles (ajíes caballeros, jalapeños, habaneros, ajíes piña o una mezcla de tus favoritos)
- 3 dientes de ajo, pelados y machacados
- ¼ taza de orégano fresco
- 1 cucharadita de granos de pimienta enteros
- 1 cucharadita de sal
- 1 a 1½ tazas de vinagre blanco
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- Si utilizas chiles grandes, córtalos por la mitad y retira las semillas si prefieres un pique menos intenso.
- Pica los chiles en trozos pequeños para que puedan colocarse fácilmente dentro del frasco donde los vas a conservar.
- Agrega los chiles, el ajo, el orégano, los granos de pimienta, la sal y el vinagre dentro del frasco.
- Deja entre una y dos pulgadas de espacio libre en la parte superior del recipiente.
- Tapa bien el frasco y agítalo para mezclar todos los ingredientes.
- Deja reposar el pique a temperatura ambiente durante varios días para que los sabores se integren.
- Una vez listo, úsalo para acompañar carnes, arroces, habichuelas o cualquier plato de tu preferencia.
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