
Las papas fritas son un clásico que nunca pasa de moda. Ya sea como acompañamiento, snack o incluso como plato principal, estas crujientes delicias tienen un lugar especial en el corazón (y el estómago) de muchas personas. Aunque es tentador comprar una bolsa de papas fritas congeladas o pedirlas en el restaurante, preparar papas fritas en casa tiene ventajas que merecen la pena considerar. Aquí te presentamos algunas razones convincentes por las que deberías considerar hacer papas fritas en tu hogar.
| Ingredientes |
Procedimiento |
- 10 papas russet grandes, peladas y enjuagadas
- 2 litros de aceite vegetal
- Sal, al gusto
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- Corta las papas en tiras de aproximadamente ½ pulgada de grosor.
- Remoja las tiras de papa en agua fría durante al menos 1 hora.
- Enjuágalas dos veces con agua fría y sécalas muy bien con toallas de papel.
- Calienta el aceite a 300°F en una freidora o una olla profunda.
- Fríe las papas en tandas (aproximadamente seis), durante 5 a 6 minutos por tanda. El aceite debe burbujear suavemente; en esta primera fritura solo se cocinan las papas, sin dorarlas.
- Retira las papas y colócalas sobre un plato cubierto con papel absorbente mientras terminas el resto de las tandas.
- Aumenta la temperatura del aceite a 400°F.
- Fríe nuevamente cada tanda durante aproximadamente 5 minutos, o hasta que las papas estén doradas y crujientes.
- Retíralas del aceite y colócalas sobre toallas de papel para eliminar el exceso de grasa.
- Sazona con sal inmediatamente después de sacarlas del aceite.
- Sirve calientes, acompañadas de ketchup u otra salsa de tu preferencia.
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