
Mira, lo entiendo. Jamón con piña suena como algo que solo comerías en la cena de Navidad de tu abuela… pero escúchame bien: este plato merece más respeto del que le damos. Aquí te comparto dos razones para convencerte de preparar esta comida:
No necesitas ser chef
Literalmente solo necesitas jamón, piña y horno. No tienes que estudiar en Le Cordon Bleu para que esto te salga bien. Y si usas jamón ahumado o ya cocido… ni siquiera necesitas cocinar. Solo calienta y listo. Más fácil que eso, solo pedir delivery (pero esto sabe mejor).
Alimenta a tu corillo (y queda para el recalentado)
¿Tienes familia, roommates o estás en modo meal prep? El jamón con piña rinde como si fuera bendecido. Y lo mejor: el recalentado sabe aún mejor. Las piñas se caramelizan, el jamón se pone más sabrosón… una locura.
¿Te convencí? Genial. Ahora ve y búscate una buena pieza de jamón y una lata (o mejor aún, piña natural). No necesitas permiso de nadie para comer bien. Y si te preguntan por qué haces jamón con piña, solo responde: porque sé lo que vale la pena.
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